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UN COMPROMISO ÉTICO - POLÍTICO CON EL PAÍS

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Fujimori quiere acercarse nuevamente a la escena política peruana. Y quiere volver para ser el actor principal. Sabe que tiene muchas cuentas que rendir, pero ha diseñado una estrategia que supone le permitirá volver a escena evadiendo la rendición de cuentas que le debe al país. Para ello ha hecho una jugada muy arriesgada. Él parece confiado, porque es consciente de algunos hechos relevantes:

 Sabe que la clase política peruana está sumamente desprestigiada. Sabe que los mismos partidos que antes fueron la “oposición democrática” han hecho muy malas gestiones, ya sea en el gobierno o en la oposición. Sabe que moralmente no son tan superiores a él. Sabe que la crisis de legitimidad que afectó a los partidos políticos a fines de la década de 1980 y que explica su insólito triunfo electoral en 1990, aún hoy subsiste.

 Sabe que esos partidos también tienen rabo de paja. Por eso confía en que con una buena estrategia de imagen y de medios, podrá convencer que su presunta eficiencia será mejor que lo que actualmente nos gobierna.

 Sabe que gran parte del electorado asume, pasivamente, que todos los gobernantes roban y que no le importa que roben, con tal que hagan algo, que hagan obras. Sabe que, concretamente, de él piensan: todos roban, Fujimori también robó, pero por lo menos hizo obra en mi pueblito, en mi comunidad, en mi distrito, etc.

 Confía en que la podredumbre de su régimen ha infectado a gran parte de la sociedad peruana y que en ese contexto de podredumbre podrá desarrollarse plácidamente como las moscas en la basura.

Fujimori se explicó y se sigue explicando en un contexto en el cual la clase política carece de las mínimas condiciones para ser considerada una élite política de verdad. Si Fujimori ganó las elecciones en 1990 fue porque los peruanos ya estaban hartos de la incompetencia de los partidos políticos tradicionales, de su mala gestión, de que asuman que el Estado es su botín particular, de sus políticas erráticas y su frivolidad.

Ahora lo sabemos, el remedio Fujimori fue peor que la enfermedad llamada partidos políticos. Fujimori antes que ser una alternativa a la corrupción de los partidos, perfeccionó sus mecanismos de corrupción.

Ahora que Fujimori amenaza con volver, la mayoría de políticos tradicionales prefieren guardar silencio o hacerse a los desentendidos. El caso de Fujimori es un asunto judicial y no político, dicen unos. Otros afirman que no hay que fujimorizar la política. Muchos temen que el charco de Fujimori los termine salpicando, otros están sumando los votos que podrían perder si asumen una actitud consecuente frente al ex dictador.

Es evidente pues que los partidos políticos son los menos interesados en enfrentarse al sátrapa y criminal. Son incapaces de denunciar la podredumbre moral del súbdito del imperio japonés. ¿Será acaso porque temen que a ellos también les salpique? ¿Asumen que no tienen suficiente autoridad moral?

¿Qué podemos hacer los ciudadanos? Primero, tomar conciencia que los mismos partidos, que la misma clase política que hoy tiene copado el poder, es la responsable de engendros sociales del tipo Fujimori. Que esos partidos mantienen intactas sus malas prácticas políticas, que siguen ejerciendo el poder para usufructuar de él y no para servir a la sociedad.

En segundo lugar, tomar conciencia que la alternativa a esas formas corruptas de ejercer el poder no son los dictadores, ni los mesías, ni los caudillos, ni los seudo-moralizadores. Que la alternativa no consiste, simplemente, en afirmar que la política es corrupta, cochina o inmunda y seguir dejando que quienes se ocupen de la política sean esos corruptos, cochinos o inmundos.

La verdadera alternativa consiste en que los ciudadanos responsables, éticos, capaces, asuman que mientras no decidan entrar a la política, mientras no decidan construir verdaderos partidos políticos, mientras no decidan ser las nuevas élites políticas, los corruptos no podrán ser desalojados de la escena. Que no se trata solamente de salir a las calles a protestar, sino de construir nuevas organizaciones, nuevos referentes éticos e ideológicos. Se trata de que se sumen a la tarea de refundar la política.

Fujimori parece confiado en su estrategia porque entre sus cálculos no está que los verdaderos ciudadanos reaccionen y por fin asuman su responsabilidad frente a los destinos del país. En Constructores confiamos en que podremos aguarle la fiesta, y construir país.

Perú, noviembre de 2005

PARTIDO POLÍTICO CONSTRUCTORES PERÚ
Comité Ejecutivo Nacional